EN APOYO DEL REFERÉNDUM DEMOCRÁTICO EN GRECIA

En Grecia están decidiéndose el enfrentamiento entre los pueblos y países de Europa, encabezados por el pueblo griego,  y EEUU y Alemania, representados por el FMI y la UE. Grecia ha lanzado un desafío a Washington y Berlín,  con su valentía para dirigirse directamente al pueblo griego, con la convocatoria de un referéndum donde puedan pronunciarse directamente sobre los planes de la troika.

Lo que ha desatado una feroz ofensiva imperialista para intentar quebrar la resistencia del pueblo griego creando las peores condiciones (asfixia económica, campaña del miedo…) para que en el referéndum del 5 de junio gane el Sí.

El gobierno de Syriza se negó a aceptar el último plan presentado por la troika, que no solo imponía más recortes sino que suponía la entrega absoluta de Atenas al FMI, el BCE y la Comisión Europea.

El gobierno griego, al mismo tiempo que presenta nuevas ofertas de negociación, mantiene la firmeza, como lo demuestra la campaña a favor del NO impulsada por el propio Tsipras o la decisión de no pagar el plazo de 1.500 millones al FMI.

La decisión del BCE de no ampliar la línea de ayuda de emergencia a los bancos griegos, junto a una nueva fuga de capitales, obligó al gobierno griego, para impedir una descapitalización de la economía, a imponer controles de capitales y límites de retirada de depósitos y efectivo.

Y la rotunda negativa alemana a negociar una prórroga del rescate paraliza  la financiación europea a Grecia, desde los tramos pendientes del segundo rescate a la transferencia de los beneficios obtenidos por el BCE de la compra de bonos griegos.

Al mismo tiempo, la agencia de calificación Standard and Poor´s ha rebajado la calificación de los principales bancos griegos a niveles de “quiebra selectiva”.

Washington y Berlín juegan con la asfixia económica creada por las condiciones de los dos planes de “rescate”, un auténtico atraco a la economía nacional. Que además de reducir un 25% el PIB desde 2010 impone pagos inasumibles. Grecia tiene que pagar solo este mes 1.541 millones al FMI y 3.600 millones en vencimientos de deuda. Entre julio y agosto debe pagar 11.397 millones al FMI, al BCE. Hasta 2017 los pagos comprometidos ascienden a 29.000 millones de euros.

A la ofensiva política se une una nueva “campaña del miedo”, identificando el NO en el referéndum con una salida del euro que la sociedad griega no desea.

A pesar de toda esta ofensiva, la correlación de fuerzas política en Grecia sigue siendo hoy favorable al gobierno de Syriza y la línea de defensa de la soberanía nacional que representa. En la última encuesta, publicada hoy mismo, el NO ganaría con el 54% frente al 33% del SI. Y en la última encuesta electoral -del 21 de junio- Syriza ganaría las elecciones con el 47,5%. Nueve puntos más que en las últimas elecciones. Y más del doble que el siguiente partido, Nueva Democracia, con el 19,5%. Y el 62% de los griegos apoyan a Tsipras en las negociaciones, frente a solo el 34% que estaría dispuesto a ceder ante los acreedores.

Ante el total estrangulamiento de la financiación de la economía griega decretada por la ofensiva imperialista, y que ponía en cuestión también la continuidad del propio gobierno de Syriza, Tsipras se ha visto obligado a “mover ficha”, ofreciendo nuevas concesiones y la prolongación de un tercer “rescate” durante dos años a cambio de la inyección de 35.000 millones en la economía griega, permitiendo afrontar todos los pagos comprometidos en los dos próximos años, y abriendo la puerta a una renegociación de la deuda griega en octubre.

Dadas la situación creada en Grecia Syriza estaba obligado a negociar un acuerdo con la troika, ofreciendo concesiones para desbloquear los tramos pospuestos de la entrega del dinero de los dos primeros “planes de rescate”, sorteando así la asfixia financiera a corto plazo, y ganando sobre todo tiempo para negociar una reestructuración de la deuda que incluya quitas significativas.

Hace una semana, el gobierno de Syriza presentó una propuesta a la troika que, en palabras del Financial Times, “cumple el 90% de lo que se pedía”. Para este portavoz del gran capital norteamericano “la nueva propuesta griega tiene el contenido suficiente para conseguir un acuerdo en cuestión de días”.

No era un signo de debilidad del gobierno griego. Formaba parte de unas negociaciones para defender los intereses nacionales frente a las condiciones impuestas por la troika. En la oferta del gobierno griego había concesiones pero también “linea rojas”.

La propuesta del gobierno griego incluía el cumplimiento de los objetivos de superavit hasta 2017 del 1% y el 3%. El retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años y la reducción de las prejubilaciones, pero negándose a tocar las pensiones más bajas. Aceptaba una subida del IVA pero sin eliminar el tipo superreducido para productos básicos, como quería la troika. Atenas impulsaría un plan de privatizaciones pero dejando fuera las “joyas de la Corona” – la gestora de energía de propiedad estatal (ADMHE) así como la empresa eléctrica (Public Power Corporation, PPC) y la de telecomunicaciones, OTE-. E imponiendo condiciones, como un plan de inversión o la presencia significativa de un accionariado público.

El gobierno griego también planteaba equilibrar las cuentas públicas no principalmente con nuevos recortes sino aumentando la recaudación: elevando el impuesto de sociedades, un nuevo impuesto del 12% para los beneficios en 2014 de las empresas a partir de los 500.000 euros, subir el impuesto sobre productos de lujo (del 10 al 13%), un aumento de la Tasa Solidaria para los hogares con ingresos superiores a 50.000 euros al año, mientras se rebajaría la de los hogares con menos de 30.000 euros de ingresos, así como otra Tasa de Solidaridad, del 8%. a quienes declaren ingresos superiores a los 500.000 euros anuales.

Incluyendo en su propuesta la apertura de negociaciones para ejecutar una reestructuración de la deuda -alargando plazos y reduciendo intereses- que incluyera también quitas significativas.

La posibilidad de un acuerdo, que muchos daban por hecho, se ha quebrado ante la intransigencia del FMI y especialmente de Alemania.

Para llegar a un acuerdo la troika no solo exigía un endurecimiento de las condiciones propuestas en el plan de gobierno griego, abriendo paso a una nueva batería de recortes. También imponía una ampliación de cinco meses del segundo plan de rescate, sometiendo el desembolso del dinero -15.500 millones de euros- a la ejecución de un “plan de reformas”, es decir de recortes, controlado en cuatro tramos.

Los éxitos y la capacidad de resistencia y movilización del pueblo son en primer lugar resultado de la linea defendida por el gobierno de Syriza, colocando en primer plano la defensa de la soberanía nacional como requisito imprescindible para poder emprender la redistribución de la riqueza, y construyendo un frente amplio que una desde la izquierda a la derecha. Y están también unidos al carácter de Syriza como coalición, que no como partido único, permitiendo con ello la expresión de una amplia unidad.

Y planteando un programa de redistribución de la riqueza que ya han empezado a aplicar, no solo con un plan de urgencia hacia los sectores condenados a la pobreza, que también, sino sobre todo subiendo de golpe el salario mínimo un 150% o reponiendo el poder adquisitivo perdido para las pensiones de menos de 700 euros.

La línea defendida por Syriza ha colocado siempre en primer plano la defensa de la soberanía nacional. Esta es la principal bandera en la campaña del NO en el referendum, expresada por Tsipras: “yo nunca seré un presidente humillado”.

 

 

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