Purificación González de la Blanca
Ojos para la Paz
23.04.2015
Huyendo de las guerras de la UE/EEUU y la OTAN
Los países europeos no se ponen de acuerdo en la estrategia para evitar las muertes en el Mediterráneo pero el tema de Libia es el primero que ocupa a la cumbre de la Unión Europea que se celebra en estos momentos (23 de abril), que propone ni más ni menos que bombardear los barcos que transportan a quienes huyen desesperadamente de las guerras. Propuesta que es probable que haga suya la desprestigiada ONU.
Hasta marzo de 2011, fecha en que los países de la OTAN decidieron atacar a Libia, esporádicamente se habían venido registrando casos de africanos en pateras o barcazas, que naufragaban o llegaban a las costas europeas. Pero eran casos aislados, que no procedían de Libia, ni se contabilizó en ellos ningún libio.
El por qué no huían los libios estaba claro. El gobierno había impulsado una revolución que consiguió para ellos el mayor índice de desarrollo humano de toda África, según el reconocimiento que obtuvo de la propia ONU. Los libios tenían medicina universal y gratuita; enseñanza gratuita a todos los niveles, incluidas becas –de 1.600 €- para cursar estudios en países extranjeros; 300 €/mes por persona, en concepto de reparto de las rentas de petróleo; luz y agua gratis; préstamos sin interés; pleno empleo + 2.5 millones de puestos de trabajo para inmigrantes, etc. La esperanza de vida de los libios era de 78 años, igual que la de los alemanes. Libia era también un muro de contención contra la inmigración africana, que encontraba en ese país puestos de trabajo para vivir dignamente. No olvidemos este aspecto.
Pero Libia fue atacada y arrasada por los países de la OTAN, con el apoyo de la Unión Europea, con las mismas mentiras de Iraq (en este caso unos bombardeos de población inexistentes) y con la misma finalidad: hacerse con sus recursos (petróleo y agua), y también impedir la implantación del dinar de oro en África y situar al AFRICOM (brazo de la OTAN) en Libia, para iniciar desde ahí la reconquista de ese continente y hacerse con sus riquezas.
Hoy Libia no existe como estado, ha sido invadida de bandas terroristas y tres millones de libios –de los poco más de cinco millones que son- han huido del país. No hay seguridad, no hay orden, las torturas, las desapariciones, las muertes…son una constante. Los libios huyen en barcazas y barcos de pesca escapando al terror y a la muerte. El enviado de la ONU para Libia, Bernardino León –una de las personas más detestadas por los libios- tiene como interlocutores las bandas armadas de Lybia Dawn y al terrorista Abdelhakim Beljadj. Es evidente que EE.UU. y la UE no desean una solución para Libia que no pase por hacerse con su petróleo.
La cosa no queda ahí. Los mismos países que atacaron a Libia y Siria están invadiendo otros lugares de África de bandas armadas, como Boko-Haram, Al-Qaeda o Al Shabab, como pretexto para justificar intervenciones que les permitan hacerse con sus recursos: Argelia, Malí, Niger, Chad, Kenia, Somalia, Nigeria, República Centroafricana…están siendo desestabilizados. También huyen sus gentes. Qué decir de Yemen. Todas estas huidas están directamente relacionadas con la política exterior de la Unión Europea y de Estados Unidos, y con sus intereses comerciales.
La guerra es la primera causa de las muertes masivas en el Mediterráneo, y hay unos responsables. Ahora toca auxiliar a los supervivientes. Si cometimos la infamia de atacar a sus países tenemos la obligación moral de acogerlos como refugiados y devolver los cuerpos de los muertos a sus familias. Pero no vuelvan a bombardear, por favor. ¿Estamos en manos de locos?
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